ELECTRIC SIX
ROCK SIN GLOBITO
Hay un género musical que me gustaría llamar “Liricamente cancelable” que es aquel que si yo te leo alguno de sus versos vos me miras raro, pero no antes de llamar a la policía y si estas en otro tiempo, a alguno de los organismos que se encargaban de velar por los derechos de… de no sé, no me acuerdo. Y es que si te digo: “Calling unprotected girls, infected girls do it better” porque a Tyler Spencer, alias “DICK VALENTINE” les gustan así: sanitariamente peligrosas.
“Infected Girls” es una oda a coger con “chicas poseídas por el diablo” aunque uno termine cómo un número más en las oficinas del centro de control de la enfermedad (Ese que explotaba al final de la primera temporada de The Walking Dead) (Spoiler) pero no llegó por esta canción a mis oídos, sino que fue parte de esa época donde uno sintonizaba MTV a la madrugada y era bombardeado por una cantidad de bandas totalmente opuestas a lo que se veía en el primetime, entonces si a la tarde tenías a Britney Spears, a la noche estaban The Dresden Dolls, si de un lado sonaba Metallica, en la otra sonaba Röyksopp, y si había una canción que sonaba fuerte en esas noches de excentricidad esa era “Gay Bar”
Lejos de esta época donde la gente se ofende por cualquier cosa (Fenómeno equivocadamente atribuido sólo al progresismo) en el video de “Gay Bar” un grupo de falsos Abraham Lincolns que usaban la Casa Blanca cómo lugar para chupar, bailar y ejercitarse candentemente, todo medio en bolas, mientras la canción habla de hacer una “Guerra nuclear”, asumo yo, a puro fisting, beso negro y pijazos energicos. No, no asumo, porque la canción claramente dice “Te voy a meter algo adentro” y el video muestran pepinos, pimenteros y… ¿un hamster? Y eran otras épocas, porque uno, joven impresionable paki blanco, se asustaba cuando veía venir a Leo García cantando “Morrissey, Morrissey, Morrissey” pero de repente aparecían estos simpáticos muchachines con un rock febril y con la voz gruesa y perversa y de repente parabas la oreja.
Pero de nuevo, eran otros tiempos, así que la novedad pasaba, la impresión también y la imposibilidad de no tener acceso a Internet en tu casa te obligaba a pasar a cosas más cercanas y conseguibles. Pero acá estamos, muchos, muchos años después y la comodidad del streaming y las bibliotecas casi infinitas hacen que ahora sea mucho más fácil. Y así uno llega a la discografía completa de esta banda oriunda de Detroit, nacida en 1996 y que pegó su exitazo con el disco “Fire” en 2001 y que AÚN EN ESTAS ÉPOCAS OSCURAS… siguen sacando temazos.
¿Cómo acercarse al rock venéreo de los muchachos de Dick Valentine? Como dije antes, una buena forma sería a través de su disco más exitoso FIRE, que tiene temazos cómo “I´m The Bomb” o “Danger! Danger! High Voltage!”, de este último no se puede recomendar lo suficiente el video, donde Valentine aparece chapando ardido de deseo con una señora grande, con suspensores y corpiños incandescentes y que cuenta la leyenda que en sus coros no tiene a ningún otro que el mismísimo Jack White. Más adelante, la seguidilla de SWITZERLAND (2006) que te tira canciones cómo “I Buy The Drugs”, “Mr Woman”, “Night Vision” o “Pink Flamingos” o el maravillosamente titulado I SHALL EXTERMINATE EVERYTHING AROUND ME THAT RESTRICTS ME FROM BEING THE MASTER (2007) que arranca con temazos cómo “Down At McDonalds” o “Dance Pattern”, dos discos que para mi representan la era de oro de la banda (Que más que oro se ve cómo bijou de imitación manchada por dedos bronceados de Cheetos)
Después de ahí, la exploración es personal (El cover de Radio Gaga de Queen es obligatorio) pero siempre va a mantener la misma línea: un rock de exceso, sintetizadores, sudor, baile y la ausencia total de cualquier tipo de profilaxis. Un rock bastante en tono con una sensación generalizada de Carpe Diem frente a la falta de un horizonte, al tedio de la existencia y el cansancio frente a la constante de inventarse nuevos motivos para vivir. El mensaje de Valentine resuena en una realidad donde uno de los escapes es hedonista, autodestructivo y orgullosamente reprobable. Vivir en busca de una muerte deliciosa antes de que el futuro gris venga a recoger (no agarrar) nuestros cadáveres aburridos.



