🔥FUEGO N°15🔥
(AGOSTO 2023)
Este mes es rarísimo. Desde una de las mejores peliculas de terror del año (junto a Evil Dead Rise) pasando por la irregular pero encantadora ultima entrega de una de las sagas mas queridas del MCU. ¿Y un pseudo musical con Andrea Riseborough? ¿Y una de exorcistas donde Russell Crowe anda en un scooter mientras habla en italiano? ¿Y con que cerramos? Con un doblete de dos peliculas mas pasatistas que la mierda pero que son una pelotudez hermosa. Y todo esto gratis, hermanx. Aunque si queres podes apoyar el newsletter por cafecito o suscripción mensual. Hasta dentro de unos días, humano.
🔥TALK TO ME (2023): IMPOSIBLE DE SOLTAR 🔥
Talk To Me venía MUY cargada de expectativas, expectativas que obviamente uno suele pasarse por el culo. Pero el debut cinematográfico de dos youtubers australianos, distribuida por la productora A24 es merecedora de cada halago que se escuche: el típico relato generacional del momento, retratando una adolescencia desconectada, adicta a las redes, que establece lazos muy frágiles donde solo importa el yo. Todo eso unido a una mano que te permite no solo hablar con los muertos, sino dejarlos que tomen el control.
🔥GUARDIANS OF THE GALAXY VOL 3: PERFECTA IMPERFECCIÓN 🔥
El cierre de la trilogía que definió a Gunn como uno de los mejores exponentes del cine de superhéroes (y uno de los pocos que logró imprimir su propio sello) no tiene la frescura de la primera pero sirve, como lo hizo la secuela, para incrementar y cerrar la relación que establecimos con esta banda de imbéciles heróicos espaciales. Tan conmovedora como desprolija, es una conclusión a la que se le notan las costuras, pero con la que vamos a estar tan emocionados que no nos van a molestar.
🔥PLEASE, BABY, PLEASE (2023): A LA SOMBRA DEL CAMP🔥
Cómo si fuera una hija de esa escena incomodísima de Dennis Hopper en Blue Velvet donde está rodeado de sus amigos rarísimos haciéndole la vida imposible a Kyle Maclachlan y con el camp perverso de John Waters en Pink Flamingos, Andrea Riseborough y Harry Melling protagonizan un dramón musical y una batalla de géneros que parece existir en un limbo perdido de los años 50 con las sensibilidades estilísticas de los 80.
🔥THE POPE’S EXORCIST (2023): AVENTURAS DE UN CURA EN SCOOTER 🔥
La elección de un protagonista muchas veces puede significar la diferencia entre un zafarrancho, una cosa mediocre o algo un poquito por arriba de la media. Y Russell Crowe hace eso con una trama de exorcismo que ya vimos un montón de veces con algún agregado más, pero que empuja con su carisma. En lugar del pendenciero de siempre, acá tenemos un cura italiano simpático y cínico que anda en scooter, que no le teme a nadie y que es la oveja negra del vaticano luchando contra el enemigo mas viejo de la humanidad.
🔥THE MEG (2018): KAIJU AL AGUA🔥
Monster feature. Kaiju. Bicho grande. Muy grande. Amenaza enorme contra humanos insignificantes. Mucha gente devorada. Huevadas científicas, no importa, destrucción de propiedad. Sangre en lo posible y sino explosiones, muchas. Un poco de humor. Jason Statham en cuero. Agarra los pochoclos que acá hay todo eso y un poco más.
🔥THE MEG 2: THE TRENCH (2023): INMERSIÓN TOTAL EN LA BOLUDEZ 🔥
Reivindicando el cine pochoclero por fuera del cine de superhéroes o la animación, The Meg 2 vuelve a hacer lo mismo que la original pero más y mejor: o sea ser una pelotudez pasatista que parece escrita por una IA pero que es tan divertida en su delirio que te atrapa por dos horas y no te suelta. Cuando te das cuenta que tenés que volver a la superficie a buscar aire, la película se terminó y vos volviste a engancharte con una huevada absoluta. Arte.
Dirigida por Daniel y Michael Phillippou
Estrenada en 2023
Disponible en cines
La sensación que me quedó después de ver Talk To Me es algo similar en el paladar luego de ver It Follows (2014) y es haber estado frente a una gran película de terror pero que además se tomaba el tiempo de retratar una generación en particular, una cápsula de tiempo que contaba cómo era vivir la adolescencia en, cómo es este caso, los 2020 y la post-pandemia, un mundo regido por redes sociales y el individualismo, donde la histórica necesidad de pertenecer adopta otras formas y se vuelve pública, viral y más peligrosa.
Mia es una adolescente que tiene que lidiar con una relación distante con su padre luego del suicidio accidental de su madre, hace un año atrás. “Adoptada” por la familia de su amiga Jade y su hermano Riley, es considerada una alienada por sus compañeros de colegio con los que logra conectar a través de un reto que se está compartiendo en los círculos privados de los chicos de su edad. Hay una mano que supuestamente te permite ver a los muertos. Pero ese no es el juego, el juego es dejarlos poseerte por unos segundos, donde vos entras en un trance y los muertos hablan a través tuyo. Hay reglas, claro: más de cierta cantidad de segundos es peligroso y puede hacer que los muertos no quieran salir de tu cuerpo.
La inteligencia de Talk To Me es similar a la de la representación generacional que hace David Robert Mitchell en It Follows: la adolescencia perdida, sin rumbo, vinculada a través de conexiones frágiles. En este caso, la presencia sobrenatural no es la personificación de las enfermedades de transmisión sexual, sino una representatividad de la evasión a través de las drogas. Cada vez que uno conecta con el otro mundo, se ausenta del propio, queda liberado de toda carga, responsabilidad y dolor. Otro toma el volante, uno desaparece por un rato. Soluciones temporales para una vida que cuesta vivir. Es decir: escape a través de la droga, aunque acá tenga la forma de una mano de yeso toda dibujada que te permite ver el otro lado.
Talk To Me me encantó, me parece una película increíble, porque apareció de la nada y generó un hype que se merece. Si bien la parte humana fue la que más se quedó conmigo, sabe imitar otras películas y adaptarlas a su propio ADN. Hay partes que resuenan de It Follows, Hereditary o The Conjuring, un terror contemporáneo pero que va de la mano con el drama humano que se vive y del cual lo sobrenatural no es más que un apéndice. Los fantasmas asustan, pero son las personas comunes las que no saben ni quieren soltar la mano que trae el terror.
Dirigida por James Gunn
Estrenada en 2023
Disponible en Disney + y acá
Cómo dije varias veces en este newsletter, hay un cine de superhéroe de autor. Gunn y Waititi son sus principales exponentes en el cine contemporáneo. Y Guardians Of The Galaxy fue un éxito tan rotundo, tan fresco y original que le dio la confianza a Marvel de pensar que cualquier cosa que tirara al asador iba a ser devorada con una sonrisa. No fue así. Guardians era una película buena por mérito propio y aunque su secuela no deslumbró tanto, seguía reforzando lo que había hecho buena a la primera. Vol 3 tal vez sea la más desprolija de la trilogía, pero no deja de ser parte de ella y aunque veamos sus defectos en todo momento, nunca nos permite olvidar de dónde viene.
Rocket Racoon es herido de muerte y los Guardianes tienen que salvarlo. Ese es el plot de la película. Simple, conciso. Y en este agonizar, Rocket vive a través de una serie de flashbacks su creación a manos del malo de turno, el perverso Alto Evolucionador (un despreciable y maquiavélico Chukwudi Iwuji) Y este recurso de flashback es barato y eso es muy evidente, existe paralelamente a la trama y si bien tiene su efecto en la misma para Rocket y el resto de los guardianes, hace ruidito. Pero ya lo dije: es Guardians, y lo que perdura es el efecto de familiaridad y cariño con este grupo de inadaptados, porque no importa que tan forzado o fallido pueda ser algún punto de la trama, ya los conocemos y creemos en cada una de sus motivaciones.
Visualmente, Vol 3 hace palidecer al resto de las películas de Marvel. De nuevo, acá se nota que hay un director, una propuesta estilística y aún en la catarata de CGI hay algo humano. A nivel sonoro, más allá de la intro con “Creep” y de la conclusión con “Dog Days Are Over” es un poco repetitivo, ya se que es parte del ADN de la serie, pero es un recurso que medio que ahora aparece de la nada y porque el público lo espera. Y en cuanto a lo actoral, el carisma de siempre, sumado a momentos donde los “héroes” se olvidan que son tal cosa y de calientes que están empiezan a reventar gente y que los vuelven lo mejor de la película.
Hay una historia conmovedora detrás de Vol 3 y un cierre más que satisfactorio, que a cualquiera que se haya encariñado un poquito con sus personajes llevará indudablemente a las lágrimas. Hay amor, boludez, comedia, bizarreada y acción. Hay aventura y lugares imposibles. Hay promesas para un futuro que ojalá llegue mañana, porque Gunn hace lo que pocos: que nos siga interesando el cine de superhéroes, aunque esta banda de inadaptados poco tenga de eso y sea más bien una familia que se lleva como puede pero donde siempre se la juega por el otro. Y eso es lo más importante: más allá de los escenarios psicodélicos, los chistes, lo épico, la desprolijidad o lo inconexo Guardians Of The Galaxy Vol 3 nunca deja de ser Guardians Of The Galaxy. Y casi como un chiste a los planes del Alto Evolucionario: es en la imperfección de la película donde logra una conclusión perfecta.
Dirigida por Amanda Kramer
Estrenada en 2022
Disponible en Mubi y acá
Con Please Baby Please de Amanda Kramer es amor a primera vista o mejor dedicarse a invertir el tiempo en otra cosa, porque la sobredosis de camp que exuda esta película puede ser letal. Entre nubes de vapor en callejones húmedos bañados de neón y pandillas de hombres rudos que parecen sacados de “Tom Of Finland”, la sensación de una especie de limbo perdido en el tiempo donde los roles de género mutan constantemente y las actuaciones manejan un tono cartoonezco y pasado de moda no son para cualquiera.
Andrea Riseborough (Suze) y Harry Melling (Arthur) viven un matrimonio de bohemios supuestamente feliz hasta que se encuentran cara a cara con los Young Gents, una pandilla liderada por Karl Glusman (El chabón de Love de Gaspar Noé) que va a poner en jaque la relación volviéndose instantáneamente el objeto de deseo de Arthur y una fuerza transformadora en la personalidad de Suze.
Medio en una lógica de sueño lyncheana, los personajes habitan este purgatorio beatnik entre presentaciones de poetas y cines prohibidos, sin saber muy bien a que se dedican, rodeados de personajes extraños como una drag queen que llora en su teléfono público mientras canta “Since I Don’t Have You” o la misma Demi Moore habitando un departamento donde todos los electrodomésticos suscitan una fantasía sexual masoquista y empoderadora
Extraña, incómoda, Kramer dirige un drama que nunca parece forzado porque estira sus límites al infinito, como una parodia constante de sí misma que va deslizando su oscuridad y su seriedad, su dualidad sexual y su violencia, a medida que va avanzando la trama y transformándose, como todos sus personajes, en algo más. Una película que transpira el perfume de otro tiempo, en una búsqueda autoral que se siente verdadera, personal, excitante y deliciosa.
Dirigida por Julius Avery
Estrenada en 2023
Disponible en Hbo Max y acá
No sé cuántas películas de exorcistas y poseídos debe haber. No se si hay muchas antes de la obra maestra de William Friedkin, el tema es que evidentemente esta marcó un antes y un después de como mostrar a la gente poseída por el demonio. Siempre hay un inocente atado a una cama, espíritus chocarreros haciendo de las suyas y un cura intentando salvar el alma de una entidad que lo autoflagela, ultraja y a través de quien dice muchas malas palabras mientras insulta a Dios y a Maria Santisima.
Acá la cosa arranca medio Amityville: madre e hijos se mueven a una abadía abandonada que es la única herencia que dejó el padre fallecido hace un año y en medio de la restauración un mal se libera y posee al hijo más joven de la familia. Un joven cura llamado Esquivel (Daniel Zovatto) intenta interceder pero se necesita un peso pesado: el jefe de los exorcistas del vaticano, el mismísimo Crowe, interpretando al padre Gabrielle, enviado por su Santidad en persona.
Lo interesante de The Pope’s Exorcist es que juega un poco con los géneros, porque además de ser la clásica película de posesiones tiene algo de casa maldita, de secretos arqueológicos y de una leve conspiración. Entre flashbacks y recursos sobrenaturales se muestra el pasado de ambos curas y como el demonio lo utiliza para derrotarlos, cosas usuales en estas películas, pero es la personalidad de Crowe y su cinismo ante la catástrofe sumada a una fe quebradiza pero poderosa lo que entretiene por sobre la media y la convierte más en… ¿Exorcistplotation? Bueno, en algo de explotation, en algo autoconsciente de su idea de ser cine de género medio berretón pero con buen presupuesto.
Crowe y Zovatto (It Follows, Don’t Breathe) manejan una química muy buena y el demonio, interpretado a través del cuerpo del niño por la voz de Ralph Ineson (The Green Knight, Game Of Thrones) hacen que la película se mantenga interesante, con una buena dosis de diálogo satánico y mutilación endemoniada. Y Franco Nero hace del Papa, así que hasta tenes algo para los nostálgicos. No le va a volar la cabeza a nadie, pero está muy lejos de la mediocridad que uno puede imaginar por el poster. A veces hay que abrazar la bizarreada y subirse al scooter papal.
Dirigida por John Turteltaub
Estrenada en 2018
Disponible en HBO MAX y acá
No te voy a mentir, lector, hoy vi The Meg porque una amiga me invitó al cine a ver The Meg 2, porque la verdad es que no me llamaba la atención ver una de Jason Statham contra un tiburón gigante. No es que me parezca una boludez, eh, es que todavía no vi Godzilla vs Kong (shame, shame, shame) ni ninguna de las pelis con títulos mucho mas atractivos como Ghost Shark, Zombie Shark o Cocaine Shark (Las tiré al aire y estoy seguro que una de esas existe)
Pero bueno, la cosa es que vi The Meg. Jajajajajajaja. Y que decirte, está bien, es entretenida. Es una película donde un grupo de científicos descubre un ecosistema bajo la zona más profunda del océano y pierden un submarino que tiene que rescatar Jason Statham, héroe con pasado oscuro, trauma de no haber podido salvar a alguien y que supuestamente está hundido en el alcoholismo (ponele, está hundido en ser Statham) Y spoiler, los rescata, pero algo sale de ese ecosistema y te habrás imaginado por el nombre: Es Meg Ryan. Gigante. No, mentira, es un Megalodón, o sea un tiburón gigante.
Y ahora, hablando un rato en serio: The Meg es entretenida. Cosa que no me extraña porque la dirige el responsable atrás de Jamaica Bajo Cero (1993) y que todo el tiempo juega con diferentes tropos de películas de desastre o animales asesinos, volviendo una película que primero es de rescate, después es de cazar un bicho enorme y más tarde es un rejunte de tropos y clichés que culminan con tus neuronas derretidas pero la dopamina allá arriba.
El guión es bastante petero pero vos no viniste acá por el guión. Los efectos son medio medio pero tampoco viniste por eso. ¿Las actuaciones? No sé, hay una escena con un pulpo gigante y la que mejor actúa es una chinita de 8 años que se roba la película. Vos queres ver al pelado del Transportador saltando por los aires para clavarle un arpón a un tiburón gigante mientras perdés dos horas de tu vida en lugar de quedarte mirando el techo preso de miles de dudas existenciales. Y es por acá.
Dirigida por Ben Wheatley
Estrenada en 2023
Disponible en cines
The Meg, la original de John Turteltaub es una huevada hermosa. Esa mezcla entre acción, aventura, un toquecito de ciencia ficción berreta y alguna cosita de terror. Lo que a mi me sorprendió es que detrás de la secuela esté Ben Whitley, uno de los directores más interesantes del cine inglés contemporáneo y alguien que hace películas muy de autor (A Field In England, Kill List, In The Earth) ¿Hay rastros de eso en The Meg 2? Absolutamente no, hermano, acá solo hay rastros del pochoclo que se te cayó en el piso mientras mirabas hipnotizado cuantas huevadas ocurren por minuto.
El personaje de Statham pasa de rescatista de élite con pasado oscuro a guerrero ecológico, medio un James Bond de Greenpeace (si Greenpeace no fuera una organización inglesa para asegurar recursos estratégicos en lugar de algo bueno) que se dedica a combatir gentes malas que contaminan el océano a pura patada ninja. Mientras tanto, los laboratorios de la primera película fueron absorbidos por una empresa manejada por el hermano del interés romántico del pelado (que muere off screen entre ambas) y que pretende seguir investigando el ecosistema submarino de donde salen los megalodones al nivel de que tiene un ejemplar en cautiverio al que parece haber amaestrado.
Obviamente todo sale mal y los protagonistas terminan regresando al ecosistema submarino ataviados con unos trajes a lo Iron Man que uno cree que van a ser parte importante de la película pero duran 5 minutos mientras hay toda una subtrama de espionaje corporativo con un malo de James Bond de rebaja, que obviamente es latino y obviamente es malo malísimo y tiene algún pasado con Statham que no nos puede chupar más un huevo. Pero ahora hay pulpos gigantes, unos bichos anfibios corte dinosaurio perruno y más megalodones.
Los diálogos parecen escritos por una IA, la única actuación buena es la de Shuya Sophia Cai, la misma pibita de la 1, que ahora es una adolescente de 14 y parece ponerle un poco de onda y el CGI se nota a la legua. ¿Maniobra para lavar yuanes del crimen organizado? Tal vez, pero en toda su pelotudez y cringe automático, The Meg 2 es eso que viniste a buscar: una película de domingo para ver con toda la familia, con carnicería ATP y un montón de huevadas que por lo menos no son parte de un multiverso o de la cera de las orejas del Ratón Mickey.














