🔥FUEGO N°16🔥
(SEPTIEMBRE 2023)
¿Que pasó Facundo que tuvimos un solo newsletter en Agosto? LA VIDA, PASÓ, GENTE. LA VIDA. Pero acá estamos, mientras juega la selección, ¡GOL! Perdón, me colgué. Lo importante en este número son las series y alguna sorpresita con Perpetrator. Volví a ver Blair Witch y los resultados no fueron lo esperado. Y en Netflix encontré mucha animación con patada existencialista en el rostro. Y Tim Robinson. Tim Robinson está re loco. Vamos ganando 2-0 y faltán diez minutos del segundo tiempo. Si, me re colgué.
🔥STRAPPARE LUNGO I BORDI: ESCAPAR DEL MOLDE 🔥
Desde Italia y en solo seis capítulos, el historietista Zerocalcare retrata la crisis de los (casi) cuarenta, la búsqueda de un rumbo y el miedo a un destino incierto. ¿Qué pasa si todo aquello para lo que nos preparamos no llega nunca? ¿Qué hacemos con aquello que proyectamos y no vemos ni por asomo? Con un sentido del humor honesto, barrial, inteligente y por momentos lacrimógeno, vemos que pasa cuando la vida se nos escapa del molde.
🔥QUESTO MONDO NON MI RENDERÁ CATTIVO: LA PEQUEÑA ÉPICA CONTRA EL ODIO 🔥
La segunda serie del historietista italiano retoma todo el universo Zerocalcare de “Strappare Lungo I Bordi” con su protagonista ya establecido con su serie de Netflix y manejando esta nueva fama mientras el mundo a su alrededor se vuelve más y más hostil. La misma sensibilidad de siempre pero con una obra más oscura y política que la anterior, enfocándose en el alzamiento de las nuevas derechas en Europa y el mundo entero.
🔥I THINK YOU SHOULD LEAVE (WITH TIM ROBINSON): CUALQUIER COSA QUE EXPLOTE, VA A EXPLOTAR🔥
Con la banda de The Lonely Island detrás, esta serie protagonizada por Tim Robinson es una máquina a punto de explotar constante, donde siempre hay un elemento en sus sketches que está absolutamente fuera de lugar o al borde del precipicio y el asunto no es cuando explote, sino para donde vuelen sus partes. Humor border constante, rápido y que no te da tiempo a esquivar las esquirlas.
🔥ZOM 100 THE BUCKET LIST OF THE DEAD: EL APOCALIPSIS NOS HARÁ LIBRES 🔥
La adaptación en animé de la obra de Haro Aso cuenta en solo siete capítulos una visión muy diferente a la que estamos acostumbrados del apocalipsis. ¿Qué pasa si el fin del mundo trae consigo también el fin de todo aquello que nos tenía esclavizados? Akira Tendo, el protagonista de Zom 100 descubre que con una pandemia de zombies que arrasa todo Japón también rompe las cadenas que lo ataban a su trabajo y ahí decide por primera vez comenzar a vivir de verdad.
🔥PERPETRATOR: FLORES DE SANGRE🔥
Hay películas a las que es mejor entrar sin saber nada y hay otras que aún terminándolas uno no entiende bien qué carajo pasó: Y NOS GUSTA. Perpetrator es una mezcla de muchas cosas pero es principalmente un slasher visto a través de un lente rarisimo, uno que nos saca de eje desde el principio. Un poco coming of age, un poco pelicula de brujas y otro poco algo sin forma pero con mucha sangre y cosas raras.
🔥BLAIR WITCH: SIN CONTINUIDAD EN LOS BOSQUES🔥
La primera vez que vi este reboot-secuela de una de las películas más aterradoras de mi vida, tuve la impresión de que estaba muy bien, de que habían logrado captar cosas de la original y darle una vuelta de tuerca. Pero en un rewatch las cosas no me supieron tan bien como antes y es que tal vez Blair Witch Project sea algo que haya que dejar ahí, rodeado de una cajita de cristal, protegido de todo mal.
(CORTAR POR LA LÍNEA DE PUNTOS)
Creada por Zerocalcare
Estrenada en 2021
Disponible en NETFLIX
Zerocalcare es un historietista italiano del que nunca había oído nombrar pero del que su obra animada en Netflix “Cortar por la línea de puntos” (traducción al español) me habían recomendado un montón. Con la llegada de su segunda serie, me pareció prudente ver de dónde venía todo ese hype y me encontré con una animación que va a caerle genial a cualquier con más de treinta o que se sienta un poco incierto en el futuro. Un mundo real, que no cae en solemnidades y que siempre se muestra humanamente honesto.
Zero no sabe muy bien para dónde va su vida, tiene 37 años y tiene que reencontrarse con Alice, una chica con la que tiene algo no definido, que nunca se concretó pero que viene siendo parte de su vida durante mucho tiempo. Mientras relata a cámara su adolescencia, en compañía de sus amigos y su conciencia que cobra la forma de un armadillo, vemos como las ilusiones de su infancia colisionan con el desencanto de la adolescencia y la madurez que los termina enfrentando con la realidad.
Hay algo en el humor de Zerocalcare que resuena mucho en el argentino, tal vez sean las raíces inmigrantes que uno lleva o la cuestión pasional, barrial, confrontativa y crítica constante que tiene su humor. Hay descontento pero nunca llega a ser insufrible, hay reflexiones pero siempre parten desde un lugar de confusión, con el que uno se puede relacionar en el devenir constante del no saber que hacer de toda una generación.
Hay collage, una animación ágil para un dibujo expresivo, constantes referencias musicales (mucho billete bajado a la banda sonora compuesta por hitazos de los 80 y 90’s) y una sensación de nostalgia que ayuda a remar entre la incertidumbre. El mundo de Zero y sus amigos es familiar y palpable, es uno con el que te podes identificar de inmediato y con una autocrítica que nunca parece artificial, que sabe plantarse y resistir la embestida del tiempo y las vicisitudes de la vida. Una buena serie para pensar que tan lejos estamos de la línea de puntos que trazamos alguna vez.
(ESTE MUNDO NO ME HARÁ MALA PERSONA)
Creada por Zerocalcare
Estrenada en 2023
Disponible en NETFLIX
Las nuevas derechas, ah, qué lejos que las teníamos hace un tiempo, que fácil era levantar una ceja y decir “Esta locura acá no va a pasar nunca” y bueno, acá estamos. Y tal vez no pase tanto así como en este pequeño GRAN episodio del Zerocalcareverse pero se hace muy cercano: ya no solo porque su obra nos resuene a los millennials que crecimos durante los 90’s sino porque es la coyuntura actual parece replicarse en todo el mundo.
Zero la pegó en Netflix (con la serie anterior de la que hablamos acá mismo) y están por hacerle una entrevista en la televisión. Cómo el episodio anterior hay un catalizador que nos lleva a una retrospectiva de cómo se llegó hasta ahí y que sirve a su vez para contarnos una historia que retoma pasado, presente y futuro. En este caso es la amistad de Zero con Césare, un matón de la escuela con el que termina congeniando y cuyo reencuentro en la adultez estará teñido de muchísimas tensiones.
La construcción de un albergue para treinta refugiados de Siria se convierte en el caldo de ebullición de la zona este de Roma y el choque entre un grupo neonazi y un grupo antifa (digamos que no son estrictamente eso pero si) que divide la vida de Zero en dos. Como ya vimos, la mirada del autor es reflexiva pero ácida, sabe escapar a la solemnidad y ponerse en los zapatos ajenos, tanto de aquellos que piensan como él o los que considera sus enemigos. Y eso acá es crucial.
Aunque la derecha acá es un poco más multiforme y mutante, la visión anti extranjeros de varios de los países del bloque europeo está muy bien llevado a cabo, incluso en la sensibilidad que se toma para tratar al ciudadano que queda en el medio de los pensamientos políticos bien asentados y de los refugiados mismos. Todo mientras el mismo Zero hace autocrítica sobre el lugar desde donde opina. Nada, un creador fenomenal que sabe ubicarse en el lugar correcto para opinar, conmover y recordarnos que pase lo que pase, este mundo no tiene que convertirnos en malas personas.
Creada por Tim Robinson y Zach Kanin
Creada en 2019: 3 temporadas (2019-2023)
Disponible en Netflix
Me cuesta mucho explicar qué es lo que me gusta de una comedia, especialmente con algo como “I Think You…” por la naturaleza random, bizarra, a veces totalmente anti-cómica, donde el punch es el caos, la sorpresa, la incomodidad extrema y el brote psicótico. Es cuestión de mirarle los ojos por un instante a Tim Robinson para darnos cuenta que cualquier cosa que explote, va a explotar.
Me pasa en la literatura, y especialmente en los cuentos de Luciano Lamberti, que el final es abrupto, que a veces te corta antes de la resolución y te deja tecleando, con un “Qué carajos” en los labios. Y es el mismo juego que hace Tim Robinson con su humor. No siempre es el protagonista de las historias de su serie, que es breve y frenética, pero siempre deja entrever esa cosa que se cierra de un portazo, sin posibilidad de catarsis, dejándonos en un estado de confusión absoluta.
Y no es la bizarreada por la bizarreada. Hay un trasfondo más profundo en cada sketch, pero las capas de demencia sobre ella son absolutos. Como un grupo de trabajo que que ignora a uno de sus empleados porque cada vez que lo hacen sentir especial se vuelve insoportable, pero que al mismo tiempo es la puerta a una forma maravillosa de mirar el mundo o el cumpleaños del primer año de un nene y la culpa de un tipo al escucharlo llorar en sus brazos que lo lleva en un flashback a reflexionar que seguramente le incomoda porque él fue una mierda en su juventud. Todo puede salir disparado a cualquier lado.
Esta serie de Tim Robinson tiene tres temporadas de seis capítulos que duran 16 minutos cada uno. Cada sketch dura dos, tres, cuatro minutos. Todos te dejan confundido, con la lengua para afuera, con trabajo coral excelente y lleno de invitados geniales. A veces la comedia pasa por la carencia de comedia, por una sensación de vacío y malestar, a veces las carcajadas vienen de forma inesperada, pero siempre, es en medio de una explosión, como los ojos de Robinson que parecen detonar por fuera de la pantalla.
Creada por Bug Films, basada en el manga de Haro Aso
Estrenada en 2023
Disponible en Netflix
Hay tantas visiones del apocalipsis zombie que aburre: las divertidas, las terribles, las paródicas, las de acción. Ya medio que lo habíamos visto todo, pero el manga de Haro Aso, adaptado para Netflix por el estudio BUG FILMS, va directamente al hueso. Acá no hace falta estar muerto vivo para satirizar nuestra vida consumista, sino que es en la explotación del obrero hasta convertirlo en un zombie donde es el propio fin del mundo el que destruye las cadenas que lo apresaban.
Zom 100 tiene la onda de Zombieland, una cosa feel-good del fin del mundo, como si la única forma en la que pudiéramos ver lo que teníamos enfrente era ante el colapso total del mundo que habitabamos antes. Acá, los momentos más dolorosos y directos del horror no son los zombies, ni siquiera las tragedias que ellos traen sino la deshumanización y el destrato humano que llevaron al protagonista al límite y que una vez que el mundo termina y el fin comienza, para él es un nuevo inicio. En lugar de arrojarse a la muerte decide escribir una lista de 100 cosas que hacer antes de convertirse en zombie. Una prueba de que ha vivido alguna vez.
Uniendo un humor muy de post-adolescente y joven adulto, sin rumbo fijo y atrapados en el limbo de la actualidad, los protagonistas de Zom 100 luchan tanto contra los caminantes (o corredores, según la suerte que tengan) como contra su propio pasado y sus personalidades. Y todo este bagaje psicológico y social se une a una animación endiablada y un estilo colorido y totalmente atípico al género, donde el gore parece un arcoiris. Y que, repito, como en Zombieland, mezcla la tragedia con aquello que por H o por B (que viejo soy) nos termina haciendo felices.
Y es divertida, eh, se pasa volando y los capítulos son variados y nos meten en muchas situaciones diferentes. Esta cosa de la “Bucket list” fuerza constantemente a los personajes a mostrar capas diferentes de su personalidad que tienen que ver con su pasado, con sus debilidades o con aquello que los identifica, que los empuja y les da fuerza para seguir adelante. Y si en medio de todo eso hay un tiburón zombie con piernas de submarinista, bueno, uno no puede dejar de agradecer al apocalipsis por liberar a sus protagonistas y también por dar rienda suelta a la locura.
Dirigida por Jennifer Reeder
Estrenada en 2023
Disponible en EL VIDEOCLUB, GUIÑO, GUIÑO.
Me gusta lo raro, incluso cuando es desprolijo, incluso cuando no se sabe bien a donde mierda va, me gusta el intento, que me saque de eje, que me sorprenda. Y Perpetrator es medio eso: un berenjenal donde pasan un montón de cosas diferentes en una misma película unida por un hilo conductor: el delirio y lo caótico.
Jonquil es una delincuente juvenil que vive con un padre que no le da bola y que tiene unos extraños momentos de metamorfosis en el espejo. Y sangra por la nariz, mucho, cómo la mayoría de los personajes en esta película. Hay mucha sangre, fluye por todos lados y no sabemos bien por qué. La cosa es que la terminan mandando a vivir con Alicia Silverstone, una figura de su pasado que no recuerda y a un colegio donde la atmósfera es de segunda temporada de Twin Peaks es decir medio cringe medio pesadilla constante.
Perpetrator quiere hacerte creer que va a ser un slasher y en el medio es como una versión aguada de otras cosas que viste antes, mucho mejor hechas, pero sin compartir marquesina. Es medio cronenbergezca pero al mismo tiempo es medio brujeril. Tiene cosas de Under The Skin cómo ese espacio liminal que te quitaba la piel pero acá es todo rojo y de bajo presupuesto. Pensas que va a tratar de quien esta secuestrando pibas pero es mas bien una pelicula de coming of age feminista empático… con superpoderes o algo así.
Digo, es un despelote, pero está Alicia Silverstone milf y Kiah Mckirnan, la protagonista, tiene una presencia muy fuerte en pantalla y ¿Hay cosas medio lésbicas? ¿O bisexuales? ¿Qué no conducen a nada? ¿O si y no lo entendí? ¿Tal vez no me importó? Pero me gustó la psicodelia hemofílica que tiene la película y un montón de elementos chiquitos que se unen en un collage que es medio enchastre pero que por lo menos te deja la sensación de que viste algo diferente.
Dirigida por Adam Wingard
Estrenada en 2016
Disponible en HBO MAX
¿Se acuerdan de la primera vez que vieron Blair Witch Project? Yo si. Y quedé traumado de por vida. Y lo peor de todo es que la vi una sola vez en el cine. Con la secuela me pasó al revés, la fui a ver dos veces y quedé traumado de lo mala que era. ¿Por qué dos veces? No sé, era chico, creo que en los rewatchs que pegué de mas grande me di cuenta del despropósito. Es que uno quiere ver mas del universo de la Bruja de Blair y finalmente cuando te lo dan, uno recuerda que hay que tener cuidado con lo que deseamos.
Con Blair Witch de 2016 no fue todo tan grave, porque la película no es mala. Toma como base la original, se olvida de “Book Of Shadows” (puaj) y nos lleva a la búsqueda del hermano de Heather, que muchos años después descubre un video en Youtube donde unos exploradores urbanos se meten en la casa de las pesadillas de Rustin Parr y en un reflejo aparece ella. Una amiga decide grabar un documental registrando todo su proceso de duelo y ahí tenemos una nueva excusa para regresar al bosque donde todo comenzó.
Blair Witch no es mala, pero hace cosas que nos recuerdan lo única que es la original y como cualquier intento, por bueno que sea, de tocar sus mitos, va a ser en vano. Porque Adam Wingard (You’re Next, Godzilla Vs Kong) es un directorazo y trata cada elemento con muchísimo respeto, poniendo su mirada particular y renovando las formas en las que se narra la historia. Y es entendible que tome decisiones como MOSTRAR el terror que llevaba tanto tiempo en el imaginario de la gente, pero precisamente: mostrar el terror no es algo que haga la original. El horror queda en su forma perfecta, la que uno le atribuya.
Agregando algunas reglas, jugando con el tema de la desorientación y ese bosque que no parece obedecer ninguna regla de la física, Blair Witch es entretenida y mirable, pero no deja de parecer un intento, un muy buen intento, pero un intento al fin, de tratar de captar un poco de la magia de la original. Es imposible. Blair Witch Project es un producto de su época, algo inimitable. También es imposible pedirle a Hollywood que se deje imperturbable, pero es mucho más fácil encontrar el espíritu de su originalidad, precisamente en lugares que no tengan que ver con ella.














