🔥FUEGO N°41🔥
NO ESTÁ MUERTO LO QUE SE ENVÍA ETERNAMENTE
Después de un largo descanso vuelve el newsletter de la gente buena. Acá estamos con cosas que ustedes pensaran que son viejas, que quedaron vetustas pero yo no me voy a guardar mis opiniones solo porque las escribí hace ¡DOS MESES! ¡Muerte al FOMO! Además es un buen momento para contarles que volví con mis suscripciones para recibir textos, cuentos, capítulos de mi nueva novela. Les dejo el link acá. Se suscriben y les llega. Sin mas preámbulo… FUEGO N°41
28 YEARS LATER (2025)
Dirigida por Danny Boyle
TODOS LOS HUESOS TERMINAN EN UN MISMO LUGAR.
A veces, en este paraje inmundo en el que se convierte el cine, pasan cosas increíbles: como que Danny Boyle y Alex Garland retomen la magia de 28 Days Later en una secuela que pasa de largo la absolutamente correcta “28 Weeks Later” y que significa para la saga una futura trilogía que a nivel visual es tan impactante que capaz que se nos pasa la profundidad en una trama que, obviamente, no podía ser menos sabiendo quienes están a cargo.
La película salta en el tiempo como su nombre lo indica y muestra los estragos que ha hecho el Rage Virus en Inglaterra, isla cercada en una cuarentena eterna donde nadie entra ni nadie sale. Todavía hay sobrevivientes y todavía hay infectados y en el medio, la vida, las costumbres, la idea del mañana y el por qué hay que seguir adelante. Y todo lo hace, como dije antes, con un nivel de, no se como decirlo, GUERRILLA VISUAL que te explota en la cara con un Danny Boyle que rejuvenece y se pone tan frenético y feroz como en la primera pero con las herramientas de un director que no solo tiene experiencia y talento sino que además pone los dos huevos sobre la mesa y hace LO QUE SE LE CANTA, mezclando una escena donde se nos presenta por primera vez la amenaza con una ¿Poesía de Kipling sobre la primera guerra mundial y superposición de películas de caballería? Y no digo nada sobre la cosa más terrorífica de la obra que son sus escenas nocturnas, dios mío. ¿Se nota que me gustó? Me encantó.
28 Days Later es una evolución de la original, es decir, hay cosas que crecen, cosas que se pierden y cosas que directamente cambian por completo. Sigue siendo, como toda buena historia de infectados, una exploración de aspectos de lo humano cuando se lo contrapone con el fin de la sociedad cómo la conocemos. En este caso, es un coming of age brutal, con el personaje de Spike (Alfie Williams) atravesando un rito de iniciación que lo lleva a viajar con su padre (Aaron Taylor Johnson) lejos de la isla donde habita su comunidad hacia el continente donde debe hacer frente a los infectados para probar su valía. Pero la historia es mucho más compleja que eso y ahí es donde entran los personajes de Jodie Cormer y Ralph Fiennes para aportar más complejidad a la trama en un mundo donde tanto los infectados como los humanos se han vuelto casi irreconocibles de su antiguo ser.
Se nota que Boyle y Garland han tomado las riendas de una obra, cuya última encarnación fue dirigida y escrita por otros creadores, con la decisión de conducirlas hacia un lugar personal y con una clara impronta de autor. Y si bien 28 Years Later es la primera en una futura trilogía (La segunda será dirigida por Nia DaCosta pero escrita por Garland) y tiene algunos yeites de las grandes sagas actuales (hay un cambio de tono muy fuerte en las últimas instancias que puede desconcertar y hasta enfurecer al espectador) mantiene una decisión visual y narrativa muy fuerte que no se pierde nunca, aún con unos giros de trama que rompen un poco lo que mostraban los avances pero llevan la película a buen puerto.
28 Years Later es una película divisiva, eh, pero porque Danny Boyle, a pesar de su fama, es un director divisivo. Pero cómo siempre, uno tiene que intentar ver la película que hicieron, no la que uno quería ver y entender que si hay alguien que puede elegir la dirección en la que va una historia, son sus propios creadores originales. Después, el resto, es una cuestión de gustos, de tolerancia o de paciencia. Pero para mi hay que entregarse o verla más de una vez, porque realmente, de corazón, creo que es de lo mejor que se puede ver en el año. Una película con personalidad, una película de zombies (bueno, zombies no, infectados) que recupera la gloria de ese inicio de milenio que fue la edad de oro de estos monstruos y que brilla con una potencia actoral, técnica y literaria que vale la pena revisitar pronto.
TESIS SOBRE UNA DOMESTICACIÓN (2024)
Dirigida por Javier Van de Couter
¿QUIEN DOMESTICA A LOS DOMESTICADORES?
Desde que leí ese cuento de hadas travesti que es “Las Malas”, tengo una fascinación por la pluma, la persona y el mundo que es capaz de tejer Camila Sosa Villada. Me corrijo, no es el mundo que teje, sino la ventana que abre. Es un mundo del que un paki de la provincia de Buenos Aires con intenciones progre friendly está bastante lejos, porque es una mirada sin hipocresía alguna, que mezcla el gris de una moralidad sin ningún tipo de adorno con la fiesta travesti de celebrar la vida al mismo tiempo que se esquiva a la muerte que adopta mil formas diferentes. Y creo que de eso se trata la película basada en su libro que encima la tiene como protagonista. Creo que “Tesis de una Domesticación” es algo así. Ya no es el peligro de hacer la calle que se encuentra en su ópera prima, sino el peligro para la identidad cuando se cree que llega la hora de adaptarse a lo que la sociedad o uno mismo cree que es lo mejor para sí.
Claro que esta es una lectura simplista, porque la domesticación en la película es en dos vías. El personaje de Camila: actriz, dramaturga, ícono de la voracidad sexual y la libertad, es abordada por la obligación o la urgencia de transformarse en una mujer “de familia” por el personaje de Alfonso Herrera, pero es el también víctima de su propia domesticación al tratar de formar la casita perfecta con una mujer cuyo foco en su propia supervivencia y éxito creó a alguien egoísta y hermético que sólo se abre hasta cierto punto. Eso, con la llegada de un hijo adoptivo que suscita otras dudas, otras batallas y otras emociones, hace un caldo de cultivo más que interesante sobre una familia y los obstáculos para su felicidad en los tiempos modernos.
El film de Javier Van de Couter va derecho a la yugular con un guión que es por momentos tan duro y directo como las escenas de sexo que la pueblan, donde Sosa Villada es voraz y se muestra sin tapujo alguno. Hay algo en su actuación (y la química que se produce con Herrera) que la vuelve doblemente convincente y acá me arriesgo a decir una burrada: Sosa Villada actúa dos veces. Una porque es actriz y otra porque fue puta. Y cada escena siento que hace lo mismo con el espectador que lo que podría haber hecho con un cliente: hechizarlo, seducirlo, hacerlo caer. Y todo es creíble: desde la actriz que se arrastra en el escenario, la mujer que se abalanza sobre el amante o la madre que saca el cuchillo defendiendo la inocencia de su hijo en una mesa familiar. Yo a Camila le creo porque me parece real. Le creo esa pasión, ese apetito insaciable por vivir, esa oscuridad que la desborda y la hace magnética y ese amor inclaudicable que siente por los que realmente le importan.
“Tesis Sobre Una Domesticación” me gusta porque siento que es parte de una ficción queer que ya trasciende lo queer o que por lo menos trasciende la comercialidad de lo queer. Es algo que como la obra de Cabezón Cámara se mete por debajo de la piel y que ha sido adaptado con poderosa contundencia. Es el queer latino, el queer austral, el queer argento: es una historia queer por alguien que no solo viene de un rancho, sino que siempre vuelve y siempre lo lleva encima, es una historia sobre poder, libertad, concepciones de felicidad y un montón de preguntas incómodas que no queremos hacernos. ¿Quién domestica a los domesticadores?
¿Tenés mi último libro? “Asusta un poco verte así” editado por Malisia, con prólogo de Juan Ruocco, contratapa de Roberto Chuit Roganovich y tapa e ilustración de interiores de Nico Rodriguez. ¿Dónde se consigue? Pueden pedirlo acá. Solo con envío a domicilio porque ya terminé de presentarlo, aunque nunca se sabe. Los espero: vengan a pasarla mal.
EDDINGTON (2025)
Dirigida por ARI ASTER
Y NO ES GRIPE, GORDITO
Es normal pensar que a Ari Aster se le fue la olla. Con su anterior película “Beau Is Afraid” dividió las aguas y a muchos les pareció que su fuga del terror había sido un error, si bien la obra viaja por otro tipo de horror, que juega más con la locura, la ansiedad desesperante y lo perturbador de los deseos, la sexualidad y la familia. Y con su mismo protagonista, Joaquin Phoenix, Aster se saca las ganas de hablar de algo sobre lo que se nota que tiene mucho para decir: el mundo post-covid, el nuevo landscape de occidente desde el 2020 hasta acá. Un mundo de paranoia, ultra derecha, big techs, población medicada y caos racial. Un mundo que se concentra en una pequeña localidad llamada “Eddington” en el estado de Nuevo México.
Joaquin Phoenix es un sheriff que está medio hasta los huevos de las medidas de aislamiento y decide salir a competirle al alcalde en las próximas elecciones. Ahí comienza un lento (LENTO) devenir en la locura absoluta, con consecuencias que parecen imposibles a simple vista. Y si bien la película es una crítica hacia un montón de cuestiones diferentes: desde las mega corporaciones que devastan los recursos naturales hasta el rol de los jóvenes blancos en movimientos como Black Lives Matter, hay que tener cuidado porque el desarrollo es lento, la extensión es demasiado larga (dos horitas y media) y la forma en la que se van mezclando y tratando todos los temas (los muchos, muchísimos temas) a veces es un poco torpe. PERO: a mi me encantó. ¿Por qué? Porque más allá de cualquier aspereza, Ari Aster es Ari Aster y aunque no esté rodando terror, siempre está la sensación de que en cualquier momento todo se va al choto y eso le sale endiabladamente bien.
Aster se mueve con soberbia por escenas tan simples (pero traumáticas) como un viejo al que no dejan entrar a un supermercado por no tener barbijo y otras tan demenciales como un Phoenix que emerge de una armería a los tiros con una ametralladora M60. Y las cosas se van a la mierda mientras suena “Firework” de Katy Perry y Phoenix y el alcalde (interpretado por, si, PEDRO PASCAL) se agarran a piñas en una fiesta. Si, Eddington es border y border son sus interpretaciones. Desde Phoenix, Pascal (Que está muy bien) Emma Stone (demente) a Austin Butler (delirado mal) todos y cada uno de los habitantes del pueblo son parte de un volcán a punto de entrar en erupción… o de un grano en el culo de norteamérica que ya no da más de pus.
Entiendo que Ari Aster tomó el camino más divisivo. Me es imposible no compararlo con Eggers y pienso que a diferencia de este, que hizo The Northmen y Nosferatu, dos películas muy buenas pero que podrían bien ser de otro director, Aster no abandona sus obsesiones y la tétrica manera en la que expone a los demonios del hoy. Y eso para mi es algo valiente. Que puede resultar torpe, excesivo y a veces confuso, pero que no deja de ser un director, su visión y la loca necesidad de llenar el vacío con arte.
Cómo les contaba antes: VOLVIÓ LA NECESIDAD DE TENER UN QUINTO TRABAJO así que estoy publicando cosas en cafecito (que también te llegan directo al mail) así que si quieren recibir un montón de obra mensual, se pueden suscribir acá, MIREN EL HORRIBLE FLYER QUE HICE. SUSCRIBITE ACÁ DIJE
MARSHMALLOW (2025)
Dirigida por Daniel Delpurgatorio
ALGO MALO ACECHA EN EL BOSQUE
Puntos para una película que está dirigida por un tipo que se llama Daniel Delpurgatorio. Rarisimo. Voto de confianza para ese nombre sacado de un fanfic malo de Supernatural. Banco. Pero más que nada, banco Marshmallow porque no es una película brillante pero tiene unos cojones, unos ovarios importantes. Lleva un par de cada uno, los que ustedes quieran. Y no estoy desvariando sino que es de esas películas de las que es mejor no saber mucho, así que voy a jugar un poco con las definiciones y ser lo menos específico posible. Digamos que Marshmallow es un slasher, una mezcla del más básico de los slashers, es decir “Asesino en un campamento donde hay niños y adolescentes calenturros” y le agrega el detalle de que esos niños son bastante entrañables. Son ultraperdedores, si, como los que vemos en toda película coming of age, bullyneados a más no poder y liderados por Morgan, un pibe que es tímido, que nunca levanta la voz y que no quiere saber un carajo con la idea de pasar su verano rodeado de otra gente que no sea su familia.
Dije que hay niños, dije que hay adolescentes calentones, dije que hay un asesino en el bosque. Esa es básicamente la estructura de la película. Morgan tiene pesadillas constantes, tiene que compartir cabaña con su bully del barrio pero al mismo tiempo se hace amigo de otros como él. Pero… el tema del asesino descuartizando chicos puede complicarles un poco el panorama. Y tal vez haya algo peor que un asesino en el bosque, haya algo mucho peor que la idea de la muerte. Y todo eso se potencia con unas actuaciones bastante creíbles del grupo de niños (especialmente de su protagonista, que tiene una fragilidad bastante conmovedora), una cinematografía con un ritmo divertido y una buena dosis de ominosidad arborea y una banda de sonido que transmite unas sensaciones muy extrañas de ciencia ficción synthwave. Cosas que de a poco se van sumando para una revelación que uno no espera y cuya construcción no sé si es lo más prolijo del mundo pero que funciona, funciona muy bien.





