🔥FUEGO N°43🔥
FELIZ NAVIDAD, INMUNDO ANIMAL
Jingle bells, jingle bells, ¿Termina el año o el año termina con nosotros? No lo sé pero con la presión baja por el calor infernal, la salud en estado crítico y la sed peligrosa golpeándote los talones tal vez sea hora de ver unas buenas peliculas, especialmente las cosas mas raras que salieron del año o las que se te escaparon del radar. ¿Te traigo eso? Te traigo eso. ¿Es el último del año? No. Falta uno, el de las series, pero ahora, vamos con el género favorito de la gente buena. LAS PELICULAS HECHAS POR HUMANOS.
DEATHSTALKER (2025)
Dirigida por Steven Kostanski
BUENO Y BARATO
No debe ser la primera vez que lo digo en este newsletter porque tuvimos su última aventura en el número #35 de Fuego (Marzo 2025) pero Steven Kostanski es una rara avis, un director que hace lo que se le antoja y que con presupuestos muy escuetos, está resucitando el alma del cine ochentero más de nicho. El director de The Void, Psycho Goreman y Frankie Freako entra en el género de la espada y la brujería con una película protagonizada por una cara conocida del cine de acción: Daniel Bernhardt. Y antes de que nos encarguemos de la obra actual digamos que Deathstalker es una nueva versión de la original de 1983, que cuenta con tres entregas y forma parte de la rarisima incursión de Roger Corman en el cine post-conan que se rodó en Argentina con actores extranjeros genéricos con Victor Bo y Maria Socas. Pero acá no hay argentinos ni cosas cutres por error, acá hay puro amor por el género y un director que no para de jugar.
Deathstalker nos pone en la piel del personaje homónimo, un carroñero en un imperio en ruinas que se encuentra con un talismán maldito y una misión que se niega a aceptar: enfrentarse a un nigromante que va a traer el fin del mundo en honor a su dios oscuro. Nada, un capítulo más de Conan, nada del otro mundo, pero la ejecución que hace Kostanski, la gracia que tienen los actores, desde Bernhardt que puede brillar como nunca en este papel de héroe involuntario hasta Paul Lazenby y Nicholas Rice como los villanos, hace que la obra derroche un nivel de épica y mitología solo comparable con el nivel de parodia y humor que se maneja.
Obviamente, cómo todo en la obra de Kostanski, Deathstalker no es para cualquiera. Es una película de clase B pero donde sus “fallas” vienen por diseño. Las máscaras de goma cutre, los efectos de un 3D truchisimo, cosas que aparecen por capricho y no por error. La película maneja un gore increíble, sumamente artesanal y un uso del filtro ochentero que me recuerda a nivel estético a “Blood Machines” (aunque es Sci-Fi) o a nivel espiritual a la maravilla de “The Spine Of Night” (2021) Es decir, acá lo barato no significa lo croto, sino la elección de un estilo propio.
Divertida, única, una película que transpira amor y convicción no solo de su director, sino de cada uno de sus responsables: hay un mismo nivel de cariño en los gigantes que se pegan piñas en los huevos en el fondo de uno de los decorados que en la voz de Patton Oswalt haciendo de enano mágico o Nicholas Rice como el nigromante pútrido que estaría muy bien en el universo de Conan el Cimmerio.
REFLECTION IN A DEAD DIAMOND (2025)
Dirigida por Helena Cattet & Bruno Forzani
NO ES PAÍS PARA (ESPÍAS) VIEJOS
La película del año. Perdón, necesitaba sacarlo de mi sistema. Y es que vengo bastante fan del matrimonio de directores de Helena Cattet y Bruno Forzani desde que vi su obra maestra de 2013 “ The Strange Color Of Your Body Tears” y confirmé su visión maravillosa con su película de 2017 “Let The Corpses Tan”, un cine con un aspecto visual absolutamente explosivo que forma parte de la corriente del Neo Giallo, con un espíritu sumamente surreal y una narrativa fragmentada que es más un rompecabezas que una trama lineal clara y directa.
Reflection In A Dead Diamond es su última película y para mí, la mejor hasta ahora. Si antes se habían metido con el Giallo y con una forma de Neo Western (si, ellos se dedican a renovar géneros) ahora hacen una película que tiene cada una de sus obsesiones pero que además trata algo atípico para ellos: las películas de espías. Medio como una subversión de James Bond y la idea de armas humanas al servicio de una agencia y medio como un homenaje a Diabolik y el mundo pulp europeo con sus ladrones enmascarados y misteriosos, Cattet y Forzani cuentan los últimos días de John D, un espía internacional que se ha retirado y contempla el océano en silencio mientras se toma un trago y recuerda sus días de gloria. ¿Pero hay descanso de ese mundo de intriga, sexo y muerte? Una mujer tomando sol será la puerta por la que regrese a aquel lugar que nunca abandonó por completo.
Violenta, sádica, sexy, con una estética que mezcla una película arthouse con lo más salvaje del grindhouse, “Reflection…” es mucho más que un ejercicio visual. Si bien los directores suelen trabajar con tramas que sin ser complejas están contadas en clave puzzle, hay también una dosis de cine con lógica de sueño, con información que viene y va y uno va interpretando y reinterpretando a medida que más sabe y más se encuentra sincronizada. Pero el poder de sus autores va por otro lado. Es en la imaginería de ese mundo de espías, en el juego de dispositivos narrativos que emplean, en el bombardeo usual de lisergia y detalle al máximo nivel, en todo el conjunto que emplea, que la obra adquiere un poder que te derrite el cerebro. Hablando de cerebro, recuerdo una crítica que aparecía en su primer trailer “This is brain on cinema” y si, hace de la cinematografía una droga más.
Hay algo en el cine alternativo, en el que evitan las grandes cadenas pero aún así son bancadas por doscientas entidades gubernamentales (Cosas del primer mundo) y que se ve, se oye, se siente como algo DIFERENTE. Son los Dupieux, los Kostanski, los Razooli, los Cheslik, son directores que desde las sombras del mainstream, nos muestran que lejos de estar perdido, el cine está más vivo que nunca.
¿Tenés mi último libro? “Asusta un poco verte así” editado por Malisia, con prólogo de Juan Ruocco, contratapa de Roberto Chuit Roganovich y tapa e ilustración de interiores de Nico Rodriguez. ¿Dónde se consigue? Pueden pedirlo acá. Solo con envío a domicilio porque ya terminé de presentarlo, aunque nunca se sabe. Los espero: vengan a pasarla mal.
V/H/S: HALLOWEEN (2025)
Dirigida por Paco Plaza, Anna Zlokovic, Alex Ross Perry, Casper Kelly, Brian M. Ferguson & R.H Norman.
DULCE O GORE
Las antologías siempre son un peligro, especialmente las antologías de terror y mucho más si son las antologías de la saga de V/H/S. Las hay muy buenas, las hay muy malas y también hay de esas que te confundis con otra de lo indistinguibles que son. Y ya son ocho, o sea que confundirse es fácil. Pero, siguiendo una buena racha, V/H/S Halloween redobla la apuesta de Beyond, la última entrega, que si bien era una de las más originales, no tenía el nivel de calidad de esta que juega con pies sobre la tierra (O flotando encima de ella) usando los tropos típicos de la fecha: casas del horror, hogares encantados, asesinos seriales y dulces diabólicos.
Los segmentos están dirigidos por gente que no conocía y que excepto Paco Plaza (REC) vienen de la producción de pelis grandes, del cine indie o de Adult Swim! y creo que esa frescura se nota mucho, porque de nuevo, no hay nada excepcionalmente original pero saben donde poner el foco y cómo hacerlo de la forma más entretenida posible con un gore muy efectivo, unas ganas de matar nenes que todos sabemos, suele ser una señal de buen horror y algunas buenas excusas de la clásica pregunta del found footage “¿Por qué siguen grabando?”
Con una historia sobre una gaseosa demoníaca uniendo todo el metraje, Halloween permite a sus directores jugar con el terror en un mundo de adolescentes engreidos, niños diabólicos, casas que esconden espacios liminales de pesadilla y lactancia y teléfonos que te comunican con el más allá. Mucho efecto práctico o CGI lo-fi que no rompe la inmersión. El estilo de V/H/S, siempre sucio, ya sea una filmación de los 80 o actual (Es decir, lo de V/H/S no es siempre así) y con la sensación de sino aciago de su desenlace.
Una buena puerta de entrada a una saga que puede ser buena, mala o regular pero que siempre, sin lugar a dudas, es V/H/S.
Cómo les contaba antes: VOLVIÓ LA NECESIDAD DE TENER UN QUINTO TRABAJO así que estoy publicando cosas en cafecito (que también te llegan directo al mail) así que si quieren recibir un montón de obra mensual, se pueden suscribir acá, MIREN EL HORRIBLE FLYER QUE HICE. SUSCRIBITE ACÁ DIJE
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OPUS (2025)
Dirigida por Marc Anthony Green
ARTISTAS DE CULTO
Hay un género que me da muchísima bronca y lo he expresado bastante acá que es el de películas como The Menu o Mountainhead, esto de “Que malos que son los ricos” y siento que parte de lo bueno que tiene Opus es que logró convertir esa suerte de “indignación social” en algo más constructivo e interesante como un ligero estudio de la megalomanía de los artistas consagrados frente a la gente común y silvestre que los aclama. Porque Opus trata sobre eso, una trama sobre una estrella que vuelve rodeada de misterio y con la promesa de sacar el disco de la época después de 30 años de silencio y un grupo de invitados a la listening party que incluye a una periodista novata.
Como una parodia de un artista que es mezcla de Bowie, Moroder y Jared Leto, John Malkovich se roba absolutamente una trama que lo tiene como centro del universo. Cuando el grupo llega a su finca alejada del mundo, descubren que hay algo menos parecido a un ídolo de regreso y más a un líder de un culto rodeado de gente dispuesta a hacer cualquier cosa para ganarse el favor de su maestro. Y un maestro totalmente carismático, excéntrico y delirante, porque todo el delirio que aporta el pelado es realmente hipnótico. Con la banda sonora de Nile Rodgers & The Dream, la influencia musical en la película, más allá de la propuesta se siente en todo el metraje: el ego, el genio, los celos, la mierda, la locura, todo construye capa por capa el horrendo mundo de la runfla musical.
Ayo Edibiri (The Bear) protagoniza como Ariel Ecton, una periodista intentando abrirse camino en un mundo liderado por tipos (viejos y chotos) y esta posibilidad que se abre de poder entrevistar al hombre que todos buscan. Junto a otros personajes (Se destacan Juliette Lewis y Tony Hale en un papel muy muy chiquito) el director Mark Anthony Green (Editor de la revista GQ, así que por ahí van los tiros) nos introduce en un mundo donde la genialidad se vuelve la puerta para algo mucho más terrible. En un presente donde los outsiders de la política transforman nuestra realidad en un lugar horrible, imaginen que el arte deja de ser un refugio para volverse otra trampa más.
Aunque no sea una cosa brillante (No es necesario) funciona muy bien, tiene los yeites (buenos) de A24 y tiene intención de hacer una crítica bastante ácida sobre lo que hacemos y dejamos hacer a nuestros ídolos. Yo por las dudas, no pongo mas las manos en el fuego por Amigacho.





